Una silla icónica que refleja plenamente el estilo del maestro y su inclinación a aceptar los desafíos de producción más complejos. La pieza nació como mueble para uno de los grandes proyectos de Mackintosh, la Hill House en Escocia, de la que toma su nombre.
La forma lineal y geométrica evoca las líneas mínimas y la gráfica abstracta del diseño japonés, integrando valores simbólicos y figurativos en la personalidad escénica del objeto. Esta pieza es vista por muchos no sólo como una silla, sino también como un verdadero tratado sobre la manera de articular el espacio.
El respaldo alto está definido por una sucesión de líneas verticales que se rematan con un entramado de montantes y travesaños, con tramos al límite de la resistencia material. Cassina la reedita gracias a la extraordinaria maestría de los ebanistas de Meda, ofreciéndola en la versión de fresno barnizado en color negro con asiento de terciopelo.