Cornaro nació como un sofá a partir de un proyecto de Carlo Scarpa en 1973. Esta creación celebra el feliz encuentro de dos opuestos: por un lado, el rigor geométrico de la base que abraza el asiento y, por el otro, los generosos acolchados engastados en la estructura escultórica de madera.
Es el equilibrio de las formas discrepantes lo que define a un sofá en el que cada detalle, meticulosamente cuidado, tiene la finalidad de destacar la estética original del modelo, como los finos cordones de cuero negro a la vista, protegidos en el interior por una junta pensada para facilitar la unión del respaldo con la estructura.
Cornaro también está disponible como sofá y elemento terminal de dos o tres plazas. Sus proporciones han sido actualizadas con un aumento de la altura y la profundidad, gracias a un exhaustivo trabajo de I+D realizado en estrecha colaboración con Tobia Scarpa.