Desde 1964, cuando Cesare Cassina viajó a Padua para adquirir algunos de los dibujos del artista, las historias de la empresa y de Gaetano Pesce han estado estrechamente vinculadas.
El arquitecto y diseñador pasaba gran parte de su tiempo en el Centro de Investigación y Desarrollo de Cassina en Meda, un espacio de experimentación donde nacieron muchas de sus innovaciones.
A lo largo de los años, esta colaboración ha dado lugar a modelos polifacéticos de alma vanguardista, entre ellos Dalila. Inspirada en el célebre pasaje bíblico de Sansón y Dalila, esta butaquita es un auténtico objeto-manifiesto del espíritu poco convencional del Maestro.
Pesce buscaba crear “objetos en serie diferentes, al igual que los hombres son diferentes”, utilizando la producción seriada para realizar diseños similares pero no idénticos, trasladando así la singularidad de la obra de arte a la producción industrial, una visión que desafiaba las normas de la industria de su tiempo y que Cassina supo acoger con visión de futuro, dando forma y expresión a su genio creativo.
Hoy, Dalila renace gracias a un minucioso trabajo filológico realizado por Cassina junto al Studio Pesce a partir de los dibujos originales de 1980, dando vida a una nueva propuesta para el interior y a una versión completamente inédita para el exterior.
Disponible con y sin reposabrazos y concebida para el comedor, Dalila se caracteriza por sus volúmenes sinuosos, logrados mediante el uso de poliuretano expandido flexible, recubierto por una fina capa elastomérica de color que convierte al asiento en una pieza acogedora y confortable.
Cassina destaca el alma visionaria de esta obra mediante una sofisticada técnica productiva, que reduce al mínimo las uniones para realzar la continuidad y la pureza del diseño. Para ensalzar las formas fluidas del asiento, se ha seleccionado cuidadosamente una paleta cromática.