El diseñador industrial holandés Gijs Bakker ya era famoso por sus joyas de aluminio, cuando decidió dedicarse al diseño de una silla. Inspirado por un concurso convocado por Dunlop, el fabricante de espuma de caucho, Bakker tomó un bloque de espuma, lo dobló en un ángulo de 90 grados y lo sujetó a una estructura metálica. El resultado fue GB Lounge, un sillón modular cuya silueta simple se ve realzada por un acolchado acogedor.
Aunque su nombre original era “Levi's Chair”, Bakker estaba decidido a hacer que su diseño, imitando vaqueros muy queridos, actuase como un antídoto informal para los gustos más rígidos de la generación anterior. Hoy en día, su funcionalidad se ha mejorado aún más con la incorporación de patas que lo elevan ligeramente del suelo y que aportan más confort.
Disponible como sillón individual o añadiéndole un puf, GB Lounge puede configurarse de distintas maneras gracias a unos conectores que lo transforman de sillón de una plaza en un sistema de asientos múltiples.