El arquitecto, escultor y diseñador italiano Angelo Mangiarotti diseñó la lámpara Plexi en 1962, aunque en aquel momento solo se produjeron pequeñas cantidades.
Plexi puede utilizarse de forma individual o en composición. La lámpara alcanza su máxima expresión en espacios amplios, preferiblemente en composición con otras Plexi, formando una imponente lámpara de suspensión; por ello, sus dimensiones la convierten en una opción ideal para grandes salas o techos altos, hoteles, restaurantes, vestíbulos y sedes corporativas. No obstante, incluso una sola Plexi puede transformar cualquier ambiente, aportando su estilo elegante.
El plexiglás conduce la luz de un extremo a otro, no solo emitiéndola a través de cada cilindro, sino también proyectando una luz directa desde el extremo inferior. La parte inferior de cada cilindro ha sido arenada para proyectar una luz más amplia sobre la superficie situada bajo la lámpara.