La butaquita Luisa nació de un proceso de investigación de quince años centrado en la creación de un arquetipo que pudiera identificar los elementos esenciales de la silla y sus posibles usos dentro del hogar.
Un modelo ideal en el cual, al aumentar el grosor de los elementos de madera individuales en los puntos de unión entre las partes, Franco Albini logra expresar la poética de "sustancia en la forma". Luego de diversos procesos de perfeccionamiento, la última versión definitiva, presentada en 1955, le valió al autor el premio Compasso D'Oro ADI.
La estructura es una síntesis formal en la que tanto el asiento como el respaldo están constituidos por dos planos geométricos suspendidos sobre una delgada estructura de madera, cuyos laterales tienen forma de caballete. Luisa es un objeto atemporal, hecho de técnica y materia pura, reeditado por Cassina en exclusiva mundial gracias a la extraordinaria habilidad en el trabajo de la madera.