Piero Lissoni diseña esta mesa aplicando una doble lectura basada en la ligereza visual y la solidez estructural del objeto.
El rigor formal se acentúa gracias al tablero rectangular cuyo menor espesor es de tan solo 10 mm. Está disponible en diferentes acabados, entre los cuales es posible escoger la versión de roble ahumado que, gracias a un proceso innovador, realza la esencia de la madera. Expuesta a temperaturas muy altas, la madera se vuelve resistente a la humedad, a la vez que adquiere una tonalidad más oscura que hace visibles las vetas naturales.
Al mismo tiempo, la madera se vuelve más dura y compacta, mientras que el color se filtra en la madera y permanece inalterado con el tiempo. La tradición artesanal, combinada con el enfoque industrial de Cassina se unen en una muestra notable de dominio de la construcción. La disponibilidad de tableros extensibles hace que la estructura sea excepcionalmente versátil y se adapte a cualquier entorno.