Autenticidad y vanguardia caracterizan el proyecto concebido por Charlotte Perriand en 1940, tras haber notado las estanterías dispuestas en forma de nube en las paredes del Palacio Imperial de Kioto.
De aquí derivó Perriand su personal concepto de modularidad libre, estrictamente basado en la funcionalidad, estética y usabilidad del objeto.
El diseño asimétrico y el principio de combinabilidad permiten múltiples usos en diferentes ambientes, revelando varias tipologías que van desde aparadores a contenedores, desde estanterías de pared a composiciones colgantes hasta estructuras autoportantes para colocar en el centro de la habitación.
Los módulos con puertas que pueden cerrarse, disponibles en aluminio anodizado o en una amplia gama de colores, liberan la imaginación sugiriendo un juego de alternancias visuales entre llenos y vacíos.